Nuestro cometido es intervenir en caso de
riesgo. Riesgo es la eventualidad de que ocurra
un hecho capaz de producir algún daño. Toda
actividad, por simple que sea, conlleva un
riesgo.
Sólo hay riesgo si se cumplen dos condiciones a
la vez: que exista posibilidad de accidente y
que éste suponga un daño. A igualdad de daño,
cuanto más alta sea la probabilidad de que
ocurra el accidente, mayor será al riesgo. A
igualdad de probabilidad, cuanto mayor sea el
daño, mayor será el riesgo.
Existen muchos tipos de riesgo. Atendiendo a su
origen se clasifican en:
Riesgos Naturales:
Aquellos originados por fenómenos de la
naturaleza: inundaciones, terremotos, erupciones
volcánicas,...
Riesgos Tecnológicos:
Aquellos asociados a accidentes de origen
tecnológico, como el riesgo químico, el nuclear
o el transporte de mercancías peligrosas.
Comprende asimismo los grandes apagones
eléctricos.
Riesgos Antrópicos:
Aquellos generados por la actividad del hombre:
accidente de transporte público, grandes
concentraciones de personas (acontecimientos
deportivos, festivos,...), colapso de un
edificio,...